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miércoles, 22 de julio de 2009

Palabras que Matan



Quiero compartir con ustedes una excelente reflexión que me llegó por correo electrónico del Club Positivo. La nota, escrita por Carlos Devis, nos recuerda cuán poderosas pueden ser nuestras palabras y la vital importancia de pensar antes de hablar.

Algunas personas dicen que son sinceras,
cuando en realidad están siendo agresivas.

Cuando decimos lo que pensamos sin tener en
cuenta los sentimientos de los demás, nos podemos
convertir en personas imprudentes, y hasta temidas.

No se trata de ser hipócrita, se trata de cuidar
nuestras relaciones y, por consiguiente, a las
personas.

Busca decir lo que piensas de la mejor manera posible.
Así evitarás imprudencias que muy probablemente te
saldrían caras, ya que muchas veces toma años curar
las heridas causadas por una sola de éstas.

Puedes ser firme, y al mismo tiempo ser respetuoso.

Pregunta, escucha y piensa antes de opinar. De este
modo tendrás más elementos para expresar adecuadamente
tus ideas. Es muy importante recordar que lo que uno
piensa es tan sólo una opinión entre muchas, y que,
precisamente por esto, es indicado no actuar como
si uno fuera un exclusivo portavoz de la verdad.

No hay mérito en ser agresivo.

La vida consiste en construir puentes y no
en lanzar piedras.


www.abusoemocional.com

Perfil del Abusador



Perfil del abusador

Existen diferentes tipos de abusadores y diferentes grados de abuso intelectual. Por lo general se trata de personas que tienen una marcada inmadurez psicológica o emocional y probablemente hayan sido víctimas de abuso durante su niñez o hayan sido testigos de relaciones abusivas y no han logrado aprender maneras más adecuadas y saludables de relacionarse con los demás.

A menudo, una baja autoestima, la inseguridad y la frustración llevan a una persona a necesitar ejercer cierto control sobre otras personas o a descalificarlas permanentemente.

Entre las características más comunes de los abusadores, podemos citar las siguientes:

- Tienen una baja tolerancia, un temperamento explosivo y cualquier incidente menor desata su agresión.
- Son muy inseguros, excesivamente posesivos y celosos. Tienen una fuerte necesidad de controlar a los demás o restringir sus derechos y su libertad.
- Necesitan de personas sumisas que se sometan a su voluntad.
- A menudo, mantienen relaciones superficiales con diferentes personas.
- No se comprometen afectivamente.
- Tienen expectativas que no son realistas.
- Son demandantes.
- Ordenan, no piden.
- Tienen una alta capacidad de engañar a los demás y se engañan a sí mismos.
- Culpan a los demás de sus propios problemas, o culpan al mundo, a la vida a una situación particular.
- No se hacen cargo del daño que causan.
- No tienen consideración ni sienten o demuestran empatía.
- Suelen tener una doble personalidad: pueden ser amables y encantadores por un lado, y sumamente crueles y sarcásticos por otro.

Estas son características bastante generales. Recordemos siempre que cada persona es única, como lo han sido sus experiencias de vida, y un abusador puede presentar determinadas características personales que no tenga otro abusador.

Los abusadores pueden ser tanto hombres como mujeres, pueden ser padres, empleadores, profesores, figuras de autoridad o amigos (nuestros pares).

Otras características comunes del abusador y de los diferentes tipos de abuso son las siguientes:

- El abusador hace que la víctima se sienta responsable de sus sentimientos, en lugar de hacerse responsable él mismo de sus propios sentimientos.
- Amenaza a la víctima.
- La insulta, humilla, la ataca verbal o físicamente.
- La hace sentir culpable para justificar su acto de abuso.
- Necesita dominar las conversaciones y las ideas, y necesita ser el centro de atención en todo momento.
- Se rehúsa a disculparse, siempre tiene la razón.
- Juzga o rechaza a la víctima o lo que ésta hace.
- Usa castigos y recompensas para manipular emocionalmente a la víctima.
- Invade la privacidad de la víctima.
- Subestima a la víctima, minimiza sus necesidades y sentimientos, o la ignora.

Los abusadores suelen tener una aguda percepción natural, por lo general no consciente, de los puntos débiles de la víctima. El abuso emocional ocurre cuando una persona permita que ocurra. Con esto no queremos justificar al abusador, pero es importante comprender que la víctima también juega un rol en el abuso emocional.

Además, por su parte, los abusadores suelen personas que padecen algún tipo de trastorno de la personalidad. El Dr. Joseph Carver, psicólogo de Ohio, Estados Unidos, ha escrito artículos muy interesantes al respecto. Para conocer más sobre los diferentes tipos de personalidades y trastornos de personalidad de los abusadores, les recomiendo leer el siguiente artículo: Personas con Trastornos de la Personalidad

Perfil de la Víctima



Perfil de la Víctima de Abuso Emocional

Contrariamente a algunas creencias populares, las víctimas de abuso no son débiles ni tienen la “culpa” de las conductas de los abusadores. Su autoestima está debilitada por el maltrato constante.

Tampoco son responsables de los trastornos de la personalidad del abusador. Los abusadores son personas con problemas de salud mental que exhiben ciertas conductas inadecuadas, independientemente de la presencia (o ausencia) de una víctima.

Pero, podríamos decir que hay dos tipos de víctimas: las víctimas inocentes o involuntarias, como los niños, los ancianos, las personas incapacitadas, o aquellas personas que son adultos saludables, pero que desconocen formas más saludables y adecuadas de relacionarse con los demás. Muchos de los problemas de relación entre las víctimas y los abusadores provienen de patrones de conducta y formas de relacionarse e interactuar que no son saludables o adecuados, y que fueron aprendidos a lo largo de sus vidas. En otras palabras, nadie establece una relación de víctima-abusador conscientemente, o porque le guste “sufrir”. Simplemente, las víctimas de abuso emocional, al igual que los abusadores, no conocen otras maneras saludables de establecer relaciones.

Ahora bien, una vez que las víctimas de abuso toman conciencia del tipo de relación en la que están involucradas, o de los tipos de relaciones que tienden a establecer con otras personas, necesitan informarse mejor sobre las relaciones interpersonales y los tipos de personalidades y sus trastornos para poder tomar la decisión de terminar con una relación abusiva. Es por esta razón, que podemos definir un segundo tipo de víctima: la víctima consciente o voluntaria.

Esto tampoco quiere decir que la víctima “disfruta” su rol de víctima, sino simplemente que una vez que comienza a comprender el tipo de relación en la que se encuentra, o los tipos de relaciones que tiende a establecer, es importante que comience a tomar conciencia, también, del hecho de que puede elegir -puede tomar una decisión propia – puede elegir relacionarse de otro modo o con otro tipo de personas.

No se trata de buscar “culpables”, sino de aprender simplemente que existen mejores maneras de relacionarnos con los demás. Se trata de comprender cabalmente cuáles son los diferentes tipos de trastornos de la personalidad, cómo actúan y piensan las personas con problemas psicológicos y qué podemos hacer para no establecer relaciones abusivas o que no son saludables.

La idea de víctima consciente o voluntaria surgió a partir de algunas víctimas de abuso emocional y físico, que aún siendo conscientes del tipo de relación en la que están involucradas, siguen esperando que el abusador cambie. Piensan que si ellas (las víctimas) cambian, entonces quizás el abusador también cambie. A veces, pueden producirse cambios temporales o transitorios, pero la esencia de la personalidad de un abusador no cambia. Y esto es algo sobre lo que la víctima no tiene control. Es por ello, que es igualmente importante tener en cuenta qué cosas están bajo nuestro control y cuáles no.

Las víctimas de abuso emocional pueden controlar sus emociones, pero no las del abusador. Pueden tomar sus propias decisiones de cambio, pero no pueden obligar al abusador a tomar la decisión de cambiar. Hay víctimas de abuso emocional que, por diversas razones, deciden permanecer en una relación abusiva, aun conociendo los problemas psicológicos del abusador y el tipo de relación abusiva que mantienen con él o ella.

Algunos abusadores pueden cambiar. Con una terapia que trate sus problemas de salud mental y un profundo trabajo sobre su propia persona, algunos abusadores cambian y dejan de establecer relaciones abusivas. Pero esto requiere un importante compromiso de parte del abusador, del mismo modo que la víctima necesita comprometerse con resolver sus propios problemas acerca de las relaciones abusivas que establecen con las personas abusadoras.

@ Mariana Barrancos 2008 – 2009

www.abusoemocional.com

www.marianabarrancos.com



Personas Controladoras



Personas Controladoras

En una relación, ya sea de pareja, de amistad, familiar, laboral, etc. las personas deben tratarse con respeto mutuo. A veces, nos encontramos con personas que tienen una fuerte necesidad de controlar a los demás. Estas personas suelen presentar algunas de las siguientes características:

· Hacen muchas preguntas, quieren saber qué hacen los demás, todo el tiempo.

· Son personas prejuiciosas y no les permiten a los demás ser cómo son. Esperan que los demás sean cómo ellos desean que sean.

· No admiten cuando se equivocan, siempre justifican sus acciones.

· No intentan resolver conflictos hablando honestamente ni intentan llegar a un acuerdo, sólo quieren resolver los problemas imponiendo su manera de pensar.

· No respetan los sentimientos de los demás, ni las opiniones distintas a las suyas.

· Tampoco respetan las elecciones (preferencias, empleos, amistades, etc.) que hacen las otras personas.

· No aceptan que les digan que NO o que los demás no deseen hacer ciertas cosas.

· No aceptan que los demás cambien de idea.

· No aceptan que las demás personas decidan cuándo quieren terminar la relación (de amistad, de pareja, de trabajo, etc.)

· Espían la correspondencia ajena.

· Escuchan o intentan escuchar conversaciones ajenas.

· Revisan las pertenencias de otras personas sin su permiso.

· No les permiten a los demás tener privacidad.

Además, las personas controladoras suelen usar técnicas como las amenazas (directas o indirectas) o la intimidación para ejercer su control sobre otras personas.

Las personas controladoras son personas muy inseguras, aunque, por fuera, adopten la actitud opuesta. Las personas seguras de sí misma y con una sana autoestima no necesitan controlar a nadie y respetan a los demás, tal como son.

Como lectura complementaria, recomendamos leer el siguiente artículo: Personas con Trastornos de Personalidad

@ Mariana Barrancos – 2009

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Cambio de Actitud



¿En quién centramos nuestra atención?


Si continuamos centrando nuestra atención en el abusador, entonces dedicaremos muy poco tiempo y energía a concentrarnos en nosotros mismos, como víctimas de abuso emocional.


Los abusadores saben exactamente qué decir para hacer sentir culpable o responsable a las víctimas por algo que no tienen culpa alguna. El objetivo del abusador es confundir a las personas para poder mantener el control sobre la víctima y sobre toda la situación.


Si nosotros centramos nuestra atención en ellos (queremos que “ellos” cambien, por ejemplo) caeremos en esa trampa en la cuál nos pasaremos toda la vida hablando del abusador, que es exactamente lo que los abusadores desean que hagamos. De esta manera, les estamos confiriendo cierto poder, cierta autoridad y control sobre nosotros. En cierto modo, los estamos facultando o les estamos dando permiso para hacer lo que ellos saben hacer mejor: controlarlo todo. “Nosotros les otorgamos ese poder de control”.


Por consiguiente, “somos nosotros” quienes podemos elegir centrar nuestra atención en nosotros mismos y cambiar nuestra actitud. Al dirigir nuestra energía y concentrarnos en nuestras necesidades, comenzamos a dedicar también nuestro tiempo y nuestros esfuerzos en nuestro proceso de sanación. Este cambio que implica centrar la atención en nosotros en lugar de centrarla en el abusador, es un cambio de actitud muy importante. Es lo que nos permite recuperar el control sobre una situación o relación particular y sobre nuestras vidas.


No debemos olvidar que los sentimientos y las necesidades de las víctimas no son importantes para un abusador. Al abusador no le importa el daño que le causa a una víctima, sólo le importa satisfacer sus propias necesidades y, en la mayoría de los casos, necesitan a las víctimas para lograr sus objetivos.

Dicho en pocas palabras, los abusadores simplemente no sienten ninguna compasión por sus víctimas. Y queda muy claro, que un abusador no ayudará a una víctima a sobreponerse al abuso que ha padecido. Es posible que monte una farsa, haciéndole creer a la víctima que sólo él (el abusador) la comprende y la puede ayudar, pero el único propósito de esta falsa maniobra de ayuda es retener a la víctima a su lado y que la víctima continúe creyendo en el abusador y dependiendo del abusador, emocionalmente. El abusador no ayudará a la víctima a terminar con una relación abusiva. De modo que deje de centrar su atención en el abusador. El abusador, simplemente, no cambiará de actitud.


Usted, en cambio, sí puede cambiar.


Es por esa táctica de aislamiento que las víctimas de abuso emocional, normalmente se sienten muy solas e incomprendidas. Siente que nadie más comprende por lo que están pasando o que nadie ha experimentado lo mismo. Incluso el hecho de que una víctima tenga conocimiento de que haya otras víctimas de abuso en el mundo, quizás no sea suficiente para mitigar su profundo sentimiento de soledad e incomprensión.


De modo que, por mucho que duela el abuso emocional, por muy injusto que sea que un abusador abuse de usted, por favor, concentre su atención en usted mismo. Deje de centrar su atención en el abusador. Quíteselo de encima, deje de pensar en lo injusto que ha sido con usted, deje de pensar en que el abusador tiene que cambiar y cambie usted su propia actitud. Esto no es fácil. Realmente es algo que requiere mucho esfuerzo y fuerza de voluntad, pero si usted no se ayuda a usted mismo, el abusador no lo hará.


Enfóquese en sus necesidades, enfóquese en sus virtudes o fortalezas, concéntrese en su propio bienestar, centre su atención en aquellas cosas que necesita cambiar en su vida para librarse de un abusador o de una relación abusiva. No comparta esa información con el abusador. Aprenda a respetar su privacidad, permítase tiempo para honrar sus sentimientos comience a cambiar lenta y paulatinamente. Deje atrás lo que no le sirve, dejar atrás lo que pasó no significa “perdonar” u “olvidar”, simplemente significa superar una situación, dejar de vivir dentro del ciclo del abuso emocional y “cambiar el enfoque y la actitud” frente a su propia vida.


Usted tiene el poder de cambiar su vida, el abusador no.


No permita que un abusador le quite ese poder. No le entregue su poder personal a un abusador. No le regale su poder personal a nadie. Es suyo. Es su vida. Usted es la persona que está sufriendo, usted es quien necesita recuperar la confianza en usted mismo y reconstruir su autoestima.


¿Realmente cree que el abusador le dará una mano para que usted pueda alcanzar sus metas personales con éxito? No. Un abusador no le ayudará a reconstruir su autoestima, y tampoco le ayudará a recuperar su confianza en usted mismo.


De modo que, comience a pensar en usted mismo. Olvídese del abusador. Centre su atención en usted. Usted merece toda su atención; el abusador no.


@ Mariana Barrancos – 2009

www.abusoemocional.com

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