martes, 14 de junio de 2011

Charla sobre la violencia en la pareja


El próximos jueves 23 de junio, a las 19 hs. se realizará un evento con charlas y videos sobre la violencia en la pareja.

Mariana Barrancos, autora del libro "Abuso Emocional, el enemigo invisible" hablará sobre el maltrato psicológico y el abuso verbal en los distintos ámbitos de la vida.

Este evento para todo el público general. Se llevará a cabo en el Teatro El Victorial, de San Telmo, Piedras 720. Buenos Aires, Argentina.

martes, 1 de febrero de 2011

Abuso Emocional - Sitio Principal


Abuso Emocional - Sitio Principal



Les recordamos a los lectores del blog, que el nuevo sitio propio que trata el tema del abuso emocional está en: http://www.abusoemocional.com/

Allí encontrarán los últimos artículos y actualizaciones sobre el tema.
El curso gratuito en línea está en: http://espanol.abusoemocional.com/

Muchas gracias por leernos!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Aprender a poner límites



NO
por Hugo Finkelstein

No es no
y hay una sola manera de decirlo.
No.

Sin admiración ni interrogantes, ni puntos suspensivos.

No, se dice de una sola manera.

Es corto, rápido, monocorde, sólido y escueto.
No.

Se dice de una sola vez.
No.

Con la misma entonación.
No.

Como un disco rayado.
No.

Un no que necesita de una larga caminata o
una reflexión en el jardín, no es NO.

Un no que necesita explicaciones y justificaciones
no es No.

No, tiene la brevedad de un segundo.

Es un no para el otro porque ya fue para uno mismo.

No es no, aquí y muy lejos de aquí.

No, no deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.

No, es el último acto de dignidad.

No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes. No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos; ni con pena y menos aún con satisfacción.

No es no, porque es No.

Cuando el no es no, se mira a los ojos y el no se descolgará naturalmente de los labios.

La voz del No, no es trémula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna.

Ese No, no es una negación del pasado,
es una corrección del futuro.

Y sólo quien sabe decir No,
Puede decir Si.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Características generales del psicópata

Características generales del psicópata

Fuente: Wikipedia y artículos varios relacionados.

Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimientos, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal, pero si hacen algo en beneficio de alguien o de alguna causa aparentemente altruista es sólo por egoísmo, para su único y exclusivo beneficio.

La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.

Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno.

El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción para el psicópata.

Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es instrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.

Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Ciertos autores de la corriente psicoanalítica suponen que la razón por la cual una persona psicópata es una persona perversa es porque se trata de sujetos cuya personalidad depende en gran medida de mantener el principio de placer, pero careciendo de superyo. Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales u otros actos cuestionables con total falta de escrúpulos, sin sentir culpa.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.

A efectos penales, hace mucho que se planteó el dilema sobre si una personalidad divergente de este tipo es imputable, especialmente cuando se trata de una estructura psicótica. Debido a que el concepto de enfermedad mental quedó en desuso (ya sea personas sádicas, violadoras, estafadores, o cualquier otra actividad reprobable que desarrolle el psicópata), se tiende a sostener que le corresponde punición, dado que la persona mantiene conciencia de sus actos y puede evitar cometerlos. También influye el derecho colectivo de la sociedad a protegerse de sus acciones.

En España también se considera imputable a todos los efectos, sin que la psicopatía oficie de atenuante de delito ante el tribunal. Esto quiere decir que tienen responsabilidad y plena culpa.

Características clínicas de la psicopatía

El trastorno psicopático produce una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que según el doctor Hervey Cleckley determinan una serie de características clínicas, descritas en su libro The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, que incluyen:

  • Encanto superficial e inteligencia
  • Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional
  • Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas
  • Escasa fiabilidad
  • Falsedad o falta de sinceridad
  • Falta de remordimiento y vergüenza
  • Conducta antisocial sin un motivo que la justifique
  • Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia
  • Egocentrismo patológico e incapacidad para amar
  • Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas
  • Pérdida específica de la intuición
  • Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales
  • Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él
  • Amenazas de suicidio, raramente consumadas
  • Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
  • Incapacidad para seguir cualquier plan de vida

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de 20 características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

  • Gran capacidad verbal y un encanto superficial
  • Autoestima exagerada
  • Constante necesidad de obtener estímulos y ser centro de atención, tendencia al aburrimiento y la depresión
  • Tendencia a mentir de forma patológica
  • Comportamiento malicioso y manipulador
  • Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento
  • Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial
  • Falta de empatía, crueldad e insensibilidad
  • Estilo de vida parasitario
  • Falta de control sobre la conducta
  • Vida sexual promiscua o nula
  • Historial de problemas de conducta desde la niñez
  • Falta de metas realistas a largo plazo
  • Actitud impulsiva
  • Comportamiento irresponsable
  • Incapacidad patológica para aceptar responsabildiad sobre sus propios actos
  • Historial de muchas relaciones de corta duración (de pareja, laborales, etc.)
  • Tendencia hacia la delincuencia juvenil
  • Revocación de la libertad condicional
  • Versatilidad para la acción criminal

Robert Hare estima que un 1% de la población es psicópata.[1] Otras estimaciones incluso llegarían al 6%.

Tipos de relaciones que establecen los Psicópatas

A pesar de que los psicópatas no conciben al resto como personas sí establecen relaciones y vínculos, que suelen ser de tres tipos:

  • Asociativos, que se producen cuando un psicópata entra en contacto con otro para obtener un objetivo común. Dado que ambos integrantes del vínculo son narcicistas y ególatras el apego sólo está justificado por el utilitarismo de tener un propósito común.
  • Tangenciales, que ocurre cuando el psicópata encuentra una víctima ocasional en un encuentro puntual, donde utiliza sus tácticas coercitivas de forma temporal.
  • Complementarios, que determinan una relación de doble vía, que habitualmente ocurre con un neurótico.

Psicopatía y la seducción

La seducción es la base que permite el acto psicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional, hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad pudiera ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos, sin la existencia de las cuales podrían actuar con total libertad.

Psicopatía en la historia

El tema de la psicopatía estuvo presente en la historia desde la Antigüedad, aunque la conceptualización es más reciente, pero ya en Babilonia aparece la preocupación por las personalidades anormales, que se separan conductualmente del resto pero no que cabían en las categorías de cuerdo o loco.

En 1809 el francés Philippe Pinel describió el concepto de "Locura sin delirio" para designar un patrón de conducta caracterizado por la falta de remordimientos y la ausencia completa de restricciones.

Pinel describió a pacientes que realizaban actos arriesgados e impulsivos, a pesar de ser racionales y de conservar intactas sus habilidades cognitivas.

En 1835 J.C. Pritchard define la "locura moral" una forma de perturbación mental en que no parece haber una lesión en funcionamiento intelectual y cuya patología se manifiesta en el ámbito de los sentimientos, el temperamento o los hábitos.

Este psiquiatra inglés explica que en casos de esta naturaleza los principios morales o activos de la mente están extrañamente pervertidos o dañados, no hay un poder de autogobierno y el individuo es incapaz de conducirse con decencia y propiedad en los diferentes aspectos de la vida.

El psiquiatra polaco Andrew M. Lobaczewski ha estudiado cómo los psicópatas influyen en el avance de la injusticia social y sobre cómo se abren paso hacia el poder cuya culminación política es lo que ha venido a denominar patocracia. Lobaczewski es el inventor de la ponerología, el estudio interdisciplinario de las causas de períodos de injusticia social, donde el psicópata es un factor clave.

"La patocracia es una enfermedad de grandes movimientos sociales seguidos por sociedades enteras, así como naciones e imperios. Durante el transcurso de la historia de la humanidad, ha afectado a movimientos sociales, políticos y religiosos, al igual que a las ideologías que la acompañan… Y los ha convertido en caricaturas de ellos mismos… Esto ocurrió como resultado de… la participación de agentes patológicos en un proceso patodinámico similar. Esto explica porqué todas las patocracias del mundo son, o han sido, tan similares en sus propiedades esenciales."
Andrew M. Lobaczewski en su libro Ponerología Política: Una Ciencia de La Naturaleza del Mal ajustada a Propósitos Políticos

Neurología y psicopatía

Actualmente se ha desarrollado un escáner que lee la zona del cerebro que contiene nuestras intenciones, antes de realizarlas, y se baraja la posibilidad de usarla en un futuro para descubrir nuevos casos de psicopatías. Este escaner o tomografía por emisión de positrones (PET en sus siglas en inglés) permite leer la actividad del cerebro ante determinados estímulos. Los estímulos relacionados con las capacidades de empatía se encuentran ausentes en el lóbulo prefrontal del cerebro en el caso de los psicópatas, ya que, por lo que sabemos de neurología, el lóbulo prefrontal es el mecanismo principal de nuestros razonamientos morales, y en el caso del psicópata se halla inactivo ante un estímulo que sugiera empatía hacia terceras personas.

Los niños con rasgos psicópatas mostraron respuestas anormales dentro de la corteza prefrontal ventromedial (área de Brodmann 10) durante errores de retracción castigados, en comparación con niños con trastorno de déficit de atención/hiperactividad y con los niños sanos (P< .05 corregido para comparaciones múltiples). De acuerdo a nuestro conocimiento, este estudio proporciona la primera evidencia de la sensibilidad de la corteza prefrontal ventromedial anormal en niños con rasgos psicópatas y demuestra que esta disfunción no es atribuible al trastorno de déficit de atención comorbido/hiperactividad. Estos resultados sugieren que los daños en el aprendizaje de retractación en pacientes con rasgos psicopáticos de desarrollo están relacionados con el procesamiento anormal de la información de refuerzo[2]

Los psicópatas muestran menos actividad en áreas del cerebro relacionadas con la evaluación de las emociones vinculadas a las expresiones faciales, señala el estudio publicado en el British Journal of Psychiatry. En particular, son menos receptivos a los rostros que expresaban temor, que las personas sanas. Según los expertos, esto pude explicar -al menos parcialmente- la conducta psicópata.[3]

Murphy, Michael Craig y Marco Catani, del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, encontraron en agosto de 2009 que los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que lidia con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones.[4]

Ética y psicopatía

Teorizar sobre una ética psicópata resulta problemático y polémico, ya que para buena parte de las tradiciones filosóficas la base de toda moral es la empatía. ¿El psicópata es un sujeto moral?

El psicópata no es capaz de distinguir entre lo "bueno" y lo "malo", simplemente actúa conforme a sus intereses. La moral, según ciertas tradiciones, se establece cuando entra en juego el individuo en sociedad, pero al estar el psicópata incapacitado para empatizar, las sociabilización resulta radicalmente distinta para él que para el resto de los individuos con una capacidad empática funcional. Para el psicópata las personas son medios y no fines, por lo que, bajo su percepción, al convivir en sociedad en realidad entra en relación con objetos y no con sujetos. Bajo una óptica utilitarista o un individualismo a ultranza la ética psicópata estaría determinada por el interés propio por sobre todas las cosas, pero aún bajo estas perspectivas se requeriría un mínimo reconocimiento del otro (al menos como oponente) que el psicópata, al objetivar sus relaciones, no se permite hacer. No hay en el psicópata lugar para "el otro", ensimismado como se encuentra en su propia individualidad. No obstante, la psiquiatría nos enseña que el psicópata sí es conciente de sus actos y por tanto suele atribuírsele responsabilidad sobre ellos. El problema moral es complicado aquí: el psicópata no distingue lo "bueno" y lo "malo" para sí, pero conoce los códigos morales de la sociedad, sabe lo que para otros es malo y bueno, aunque ello no le sirva más que para influir, manipular, chantajear y crear una imagen propia y opinión pública sobre su él a su conveniencia. En su conciencia no hay culpa ni responsabilidad. No obstante, parece que en términos legales el problema es más claro, ya que bajo las normas (al menos en las occidentales) no se juzga la conciencia sino los actos, de tal manera que para el psicópata legalmente sí hay culpa y responsabilidad, aún cuando en su fuero interno el no sea capaz de sentirlos. Es culpable porque infringió la ley, es responsable porque la ley lo establece y por ello debe purgar la pena como cualquier otro sujeto del derecho.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sepa si está con un psicópata (Dr. Hugo Marietan)


(Fuente: http://www.marietan.com/material_psicopatia/cuestionario.htm)

CORP: Cuestionario de Orientación sobre Rasgos Psicopáticos

Hugo Marietán, 2003, 2009 © Derechos Internacionales Reservados

www.marietan.com marietanweb@gmail.com


A. Satisfacción de necesidades distintas

A1. Uso particular de la libertad

¿Cree que todo es posible? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

Impedimentos: ¿Tolera las frustraciones y los fracasos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

A2. Creación de códigos propios

¿Respeta la ley y las normas comunes? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Sigue su propia ley y sus propios códigos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Carece de remordimientos o de culpa? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Le echa la culpa a los demás de sus errores? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Repite errores? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

A3. Repetición de patrones conductuales

¿Repite de la misma manera las acciones negativas? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Tiene algún signo que anticipe sus conductas negativas? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

A4. Necesidad de estímulos intensos

¿Tiene conductas de riesgo? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Se aburre con facilidad? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Tiene proyectos de vida a largo plazo? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Abusa de drogas o alcohol? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Tiene conductas raras o perversas en lo sexual? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Tolera situaciones de mucha tensión? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

B. Cosificación de otras personas

¿Es egoísta? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Se cree superior a los demás? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Todos deben girar a su alrededor según sus deseos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Hace lo que quiere sin importarle las consecuencias? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

Empatía: ¿Le importa los sentimientos del otro? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Manipula? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Seduce? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Miente? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Actúa para conseguir lo que quiere? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

Coerción: ¿Usa la agresión física para conseguir sus objetivos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Usa la agresión psíquica para conseguir sus objetivos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

Parasitismo: ¿Vive del esfuerzo de otro? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Usa a las personas? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Logra distorsionar los valores y principios de los demás? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Es insensible? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Es cruel? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Humilla y desvaloriza? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Extraña, echa de menos? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Crea tensión y agotamiento en la relación con otras personas? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

¿Crea relaciones adictivas, dependientes? Dé un ejemplo o cuente una anécdota.

martes, 17 de agosto de 2010

La Dignidad del Miedo

Excelente artículo por el Dr. Norberto Levy

La dignidad del miedo
Dr. Norberto Levy

Así como en el plano físico cada órgano (hígado, cerebro, riñones, corazón) cumple una función específica y necesaria, en el universo emocional cada emoción cumple también una función de igual importancia.

Existen emociones que nos informan acerca de lo que tenemos (alegría, gratitud, confianza, solidaridad, etc.) y otras que nos informan acerca de algo que nos falta (tristeza, miedo, envidia, culpa, etc.) A estas últimas se las suele llamar "negativas", y no lo son. Son en realidad valiosísimas señales que nos remiten a problemas que estamos experimentando en ese momento. Por ejemplo, el miedo es la sensación de angustia que nos informa que hay una desproporción entre la amenaza que enfrentamos y los recursos que tenemos para encararla. Si el peligro tiene “valor diez” y los recursos son también “valor diez” no se producirá miedo.

Si en cambio, los recursos son “valor cinco”, el miedo surgirá y será la señal que nos avisa de esa desproporción. En ese sentido podemos comparar al miedo con la luz roja del tablero del automóvil que se enciende e indica que hay poca nafta. El problema no es la luz sino lo que pone en evidencia: que falta combustible. La luz roja es una valiosísima señal que nos remite a resolver ese problema. Lo que necesitamos es aprender a tratar al miedo con la misma eficacia con que tratamos la luz del tablero, y eso es posible.


Creencias erróneas

Uno de los factores que perturba esa posibilidad son las creencias equivocadas que tenemos acerca del miedo. En general pensamos que es una “emoción negativa”, que es señal de debilidad y cobardía, que es mejor no escucharlo porque sino no haríamos nada, que los hombres no tienen miedo… que el problema es el miedo y que si por el camino que fuera lográramos no sentirlo, no tendríamos las angustias estériles que el miedo nos trae.
Cuando nos apoyamos en esas ideas tapamos y maltratamos al aspecto miedoso y ahí es cuando el miedo comienza a convertirse en un problema que paraliza y hace sufrir.


Qué hacemos con el miedo

Es bueno recordar que no sólo sentimos miedo sino que a continuación reaccionamos ante ese miedo que sentimos, y podemos sentir vergüenza, rabia, desprecio, impotencia o miedo por tener miedo. Es decir, se produce una reacción emocional en cadena, y lo interesante es que según sea esta segunda reacción será el destino del miedo original.

Si nos da miedo sentir miedo tratamos de suprimirlo porque nos parece que nos va a sobrepasar y desorganizar. Si nos da rabia nos enojamos con la parte miedosa y solemos retarla y castigarla. Si nos avergüenza, la escondemos. Y así, cada una de estas segundas reacciones produce una actitud específica hacia el miedo original.

A la parte miedosa se le agrava entonces su condición y tiene dos amenazas: la externa (el examen, la enfermedad, el rechazo, o lo que sea el motivo del miedo) y la interna, que es la propia reacción interior.


La reacción interior

Matías me consultó por miedo a la soledad. Le pregunté: “Si imaginaras que esa parte miedosa estuviera enfrente ¿qué le dirías? ...y mirando hacia ese espacio le dijo: “¡estoy harto de ese miedo absurdo que tenés que no me deja vivir... me dan ganas de abofetearte para que despiertes...!”

Lo invité entonces a que tomara el lugar de la parte miedosa y viera cómo se sentía al escuchar eso.

Desde ahí respondió: “Ahora me siento peor y más solo que antes...”
Esta es una de las típicas reacciones interiores que agravan el miedo original. En ella se suman el enojo ignorante que cree que abofeteando a la parte miedosa la va a transformar, y la creencia, ignorante y frecuente también, de que hay miedos absurdos.

Ambas forman parte de la evaluación que hacemos acerca de lo que sentimos, y esta evaluación es continua, seamos o no, concientes de ello. Algunas de esas reacciones nos ayudan efectivamente a cambiar y otras, como las que describimos recién, nos dejan más asustados que antes. Y esto es así no porque el evaluador sea malo sino porque es ignorante y no sabe cómo ayudar. Nosotros somos los dos, tanto el que tuvo miedo como el que lo evalúa. Somos ese equipo, y según cómo se relacionen entre sí será nuestro destino psicológico: insatisfacción crónica o crecimiento.

Y dado que es una función tan importante ¿Qué puede hacer el evaluador, por ejemplo ante el miedo, para aprovechar esa emoción en lugar de sólo padecerla?

Primero: Legitimarla y escucharla. Legitimar no es consentir. No es: "Está todo bien, y... a otra cosa". Eso anestesia pero no ayuda. Legitimar quiere decir que se reconoce que hay un problema, pero que quien lo padece no merece reproche por eso, sino ayuda. Hay personas que dicen: "Yo no escucho a mi parte miedosa porque si la oyera nunca haría nada". Esa actitud funciona durante un tiempo muy corto pero la parte miedosa no escuchada y maltratada sigue creciendo y en algún momento, activada por una situación tal vez menor, irrumpe de golpe con todo el miedo acumulado y se produce lo que conocemos como crisis de pánico.

Podríamos compararlo con una angina. Si la reconocemos y asistimos, llega hasta ahí y remite. Si no escuchamos ni atendemos esa señal, crecerá y se hará neumonía.
La crisis de pánico es el equivalente psicológico de esta neumonía.

Segundo: Una vez que la hemos escuchado, preguntarle: ¿Cómo necesitás que te trate y te hable para que puedas sentirte acompañada y ayudada por mí?
Es importante saber que si se le da el tiempo suficiente, esa parte miedosa lo va descubriendo, y la experiencia clínica muestra que ese trato que necesita, en la mayoría de los casos no coincide con el que recibe diariamente.

Tercero: Intentar tratarla como lo acaba de pedir. Eso se logra cuando el evaluador interior se conecta con un componente esencial de su rol, y es que su tarea consiste en evaluar para enriquecer, no para destruir a lo evaluado.

Que una parte de uno mismo le hable a otra y después esa otra le conteste, tal como ocurre entre dos personas, parece algo extraño, pero de hecho esa conversación interior existe, aunque no la percibamos con claridad.

Este ejercicio intenta amplificar esas voces y transformar su antagonismo en cooperación.
Cuando hay cooperación interior entre el evaluador y el evaluado se va pudiendo encontrar, ante cada situación que despierta miedo, cuáles son los recursos psicológicos que faltan para poder enfrentarlo y cómo desarrollar dichos recursos. Y cuando tales recursos no se pueden desarrollar, la retirada, al ser consensuada, deja de ser conflictiva pues forma parte del derecho que me asiste de elegir las condiciones más propicias para mi desempeño.

Como dice el I-Ching: Saber emprender correctamente la retirada no es signo de debilidad sino de fortaleza…

En la medida en que uno se ejercita en el despliegue de estos diálogos interiores, el miedo va recuperando su dignidad original perdida y vuelve a ser la valiosísima señal de alarma que es.

domingo, 13 de diciembre de 2009

La duda, nuestra amiga fiel



Un refrán popular nos dice: “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”.

Como señalamos anteriormente, es bueno desarrollar un sano escepticismo, aunque esto no quiere decir que nos volvamos paranoicos y pensemos que cualquier persona que nos abre los brazos o nos tiende una mano, nos adula, o nos regala una sonrisa, es un abusador en potencia.
Simplemente, conviene aprender a leer entre líneas.

Y para lograr desarrollar esta habilidad es buena idea informarse bien sobre las relaciones humanas y tomarse tiempo para observar y evaluar las distintas conductas, perspectivas y actitudes de las personas; como también, su manera de relacionarse con los demás.

Las personas emplean distintos patrones de pensamiento, perciben las cosas y razonan de distinta manera, por lo que es importante aprender a tomar cierta distancia prudente respecto de lo que dice una persona y aprender a interpretar correctamente “qué” es lo que en realidad nos está diciendo.

El tiempo y la distancia son sabios consejeros y herramientas útiles a la hora de evaluar una persona o una relación. ¿Para qué correr? ¿Quién nos apura? Con el tiempo, podemos analizar la conducta de una persona en los distintos ámbitos de su vida. No corra, tómese tiempo para conocer a la gente.

martes, 10 de noviembre de 2009

La tiranía del manipulador


"Cuando caes en la trampa de un manipulador y no puedes salir, corres el riesgo de enfermarte", advierte la psicóloga Gloria Husmann, terapeuta individual y familiar con formación sistémica. Ella es la autora, junto a la socióloga Graciela Chiale de “La trampa de los manipuladores” . -

"Investigamos durante más de un año y llegamos a identificar 14 tipos de manipuladores pero pueden haber más variantes", agregan . En una charla con Mujer dijeron "todos manipulamos" sin embargo cruzaron con una definición las zonas más grises de un vínculo para llamar a las cosas por su nombre:

"El manipulador ejerce influencia sobre el otro induciéndolo a tomar decisiones o a asumir comportamientos de manera diferente, incluso opuesta de como lo hubiera hecho a partir de su propia decisión". La víctima se transforma en una marioneta bajo el poder del manipulador. Está en riesgo. Hay distintos tipos de manipuladores: el despótico, el seductor, el explosivo, el desvalido, entre otros. Las tipologías cizañera y víctima son más comunes en la mujer. La cizañera es aquella experta en sembrar dudas por ejemplo. Y la mujer víctima se da bastante en las madres mayores que hacen sentir a sus hijos que las están abandonando. Son las que dicen: "Ustedes diviértanse, no importa que yo me quede acá sola hagan su vida".

Y en el caso de los hombres el despótico autoritario es un tipo de manipulador que encaja muy bien en la personalidad masculina. Y también el que se hace el culto. El que menciona títulos de libros y autores que en su vida ha leído porque suena lindo. El objetivo es hacer sentir a los otros unos ignorantes.

¿Cuál es el denominador común en todos los manipuladores?
La descalificación permanente del otro y el dominio. El manipulador toma a una persona y la cosifica (Cosificar=Considerar a una persona cómo una cosa). Esa persona pierde su voluntad, empieza a pensar y sentir en función del manipulador.

La víctima se transforma en una prolongación del manipulador. Y puede enfermarse porque el contacto permanente con un manipulador es un factor estresante muy fuerte y poderoso.

¿Hay gente más vulnerable al dominio de un manipulador?
Sí. Tanto el manipulado como el manipulador parten de alguna carencia afectiva o emocional en su infancia. El manipulador aprendió a usar el poder sobre el otro. Y el manipulado aprendió a hacer todo para ser querido y aceptado. La víctima es la persona servicial que siempre se carga de trabajo. El manipulador en cambio exige que lo quieran. Y el manipulado hace todo lo posible para complacer y ser amado. El manipulador aprovecha ese punto vulnerable y lo descalifica. Haga lo que haga o diga lo que diga el manipulado será censurado.

¿Aumentaron las consultas por vínculos con esta problemática? ¿Por qué decidieron investigar el tema de la manipulación?
El origen del libro es que coordinamos unos grupos de reflexión llamados "Por el Placer de Pensar". Allí tratamos diferentes temas psicológicos o sociales. Y el día que abordamos la manipulación la concurrencia de gente se duplicó. Nos dimos cuenta de que algo estaba pasando.

Creo que se trata de una verdadera epidemia social.

¿Por qué?
Porque aumenta el nivel de aceptación de la gente y se internalizan conductas que no deben ser aceptadas. Lo peor es que muchas veces son valoradas por la relación que tiene la manipulación con el poder. Parecería que un manipulador despótico con fuerte personalidades poderoso y termina siendo valorado por la gente.

¿Nuestra cultura fomenta la manipulación?
No sé si la fomenta pero la permite. La burla hacia el otro, la agresión verbal, por ejemplo, son pautas de comportamiento aceptadas y eso es grave. El libro tuvo mucha repercusión. A 15 días de la primera edición ya está en la calle la segunda. Es evidente que algo pasa.

¿Cuál es la diferencia entre motivar y manipular?
El recurso de manipular es la potencia del impotente. Cuando uno puede motivar, potenciar al otro no es una manipulación. Por ejemplo, un jefe puede ser un gran motivador. Quiere obtener un buen resultado del trabajo de su empleado y lo impulsa a crecer. No quiebra su voluntad.

¿La manipulación siempre quiebra la personalidad del otro?
El manipulador no impulsa a crecer, no le importa el otro. Lo aplasta. Y muchas veces corta recursos económicos y familiares de su víctima. Quiere aislarlo como hacen las sectas. Volviendo al caso de un jefe manipulador sería el que se lleva todos los méritos y no comparte los logros.

La manipulación en el trabajo se llama mobbing y también está a flor de piel. Los manipuladores están en todos lados.

¿En ciertos vínculos la manipulación es más frecuente?
En las parejas. Tuve como paciente a una chica de 23 años, hermosa que era un sol a cualquier hora del día. Y ella se levantaba siempre cinco minutos antes que el marido para pintarse porque él le decía que despertarse y verle la cara era horrible. La descalificaba, la hacía sentir fea. También la manipulación se da de padres a hijos y de hijos a padres.

¿Cómo se manifiesta de hijos a padres?
Son los hijos adultos que se comportan como adolescentes. Siempre exigen y no tienen responsabilidades. Para que los padres se sientan queridos tienen que dar lo que ese hijo pida. Un ejemplo es el que siempre fracasa en el trabajo. Los padres van perdiendo su dinero para sostenerlo.

¿Son hijos que se sitúan en un lugar de carencia?
Gloria: Sí, de carencia de exigencia, de maltrato. Se apoderan de los bienes afectivos y materiales. Incluso pueden llegar a retacear el cariño de los nietos. Eso es muy común en la actualidad.

¿Cómo sobrevivir a la convivencia con un manipulador?
Gloria: Lo principal es entender que no lo va a cambiar. Hacer el duelo por no alcanzar una relación ideal con él. Cuando la víctima en su interior dice "basta" aunque siga bajo el radio de influencia del manipulador le cortó el poder. Es como si dijera: "Te descubrí: hagas lo que hagas y digas lo que digas ya no me afecta. No soy tu títere. Por primera vez puedo ser yo".

Señales de alarma

La manipulación es siempre una agresión hostil. Es un ejercicio solapado, arbitrario y abusivo del poder. Aquí algunas características que suelen repetirse en las personalidades manipuladoras:

* Jamás reconocen sus errores. No admiten críticas de ningún tipo.
* Carecen de empatía. No tienen en cuenta las necesidades, demandas y deseos de los otros aunque proclamen lo contrario.
* Son muy permisivos consigo mismos y muy intolerantes con los demás. Las reglas están para que las cumplan los otros.
* Sus demandas son imperativas.
* Son muy eficaces en lograr sus fines a costa de otras personas.
* Critican constantemente a todos y a todo de manera sutil o abierta.
* Son egocéntricos.
* La mentira es uno de sus principales recursos.
* Son generalmente impredecibles. Nunca se sabe qué es lo que los enoja y cómo actuarán en consecuencia. * Pueden ser muy celosos y controladores.
* Tienden a acusar a la persona vulnerable de sus defectos o errores.
* Algunos utilizan la seducción en forma de halagos o regalos otros seducen a través de una imagen de seguridad o protección.
* Culpan constantemente a los demás. Suelen sembrar cizaña.

jueves, 29 de octubre de 2009

Padres Abusivos



El siguiente texto es una traducción de una respuesta que el Dr. Joseph Carver le dio a una persona que lo consultó sobre este tema espinoso.

"La clave para comprender la negación de un abuso cometido por un padre abusivo está en comprender que su conducta abusiva fue sólo uno de los muchos síntomas, actitudes y comportamientos inherentes a su personalidad. Los abusadores tienden a sufrir lo que se conoce como “Trastornos de Personalidad" . Una persona con un Trastorno de Personalidad (TP) no funciona de la misma manera lógica, ni tiene los mismos sentimientos y pensamientos que las personas saludables.

Como describí en mi artículo sobre Trastornos de Personalidad, las características más comunes pueden ser:
  • El síndrome “Se trata todo de mí” — egoísmo total,
  • Negación de la responsabilidad personal por su propia conducta — (es el caso de tus padres), y
  • Cuando se los confronta con la verdad, se ven a sí mismos como las víctimas.
Se trata de un patrón de engaños, mentiras y manipulaciones, junto a otras características más. Los padres abusivos siempre hallarán una “razón” y dirán que ocurrió algo que justifque su manera de actuar — y nunca admitirán que ha sido su culpa.

Las personas con Trastornos de Personalidad tienen un tremendo sentido de “derecho propio” que les permite justificar cualquier conducta abusiva y dañina — sin sentir culpa alguna, ni responsabilidad o remordimiento por sus acciones.

Pueden mirarte de frente y negar su responsabilidad, incluso por una razón mayor: No les importa que lo tú creas. No tienen ningún interés personal en responder tus preguntas ni darte alguna respuesta que te deje tranquilo. De hecho, (y de una manera egoísta) se sienten ofendidos porque has osado cuestionar su conducta, y por esa razón, mentir y negar lo que han hecho es algo que ven como perfectamente apropiado.

Ten en cuenta que este tipo de padres ya tiene práctica por lo que refiere a mirar a alguien de frente y aún así negar lo que han hecho — han burlado a la policía, a las agencias de protección infantil, a sus familiares, al personal de la escuela, etc. Una persona con un trastorno de personalidad sólo se interesa por su propio bienestar y no tiene límites cuando se trata de mentir para eludir una confrontación o un problema legal.

Lamentablemente, los padres abusivos tratarán de convencer a un niño abusivo o a otro adulto de que están alucinando, en lugar de aceptar que ellos abusaron personalmente del niño. Y después de todos esos engaños y mentiras, los padres salen airosos con una sonrisa en el rostro — evitaron su responsabilidad de nuevo.

...No estás solo, mucha gente es víctima de este tipo de abuso... Y nunca oirás una disculpa o un reconocimiento por parte de tus padres acerca de los abusos cometidos. Pero también, tú no necesitas ninguna disculpa ni validación para saber que, ciertamente, fuiste víctima de abuso, ni para convertirte en un adulto exitoso."

martes, 1 de septiembre de 2009

Espejitos de Colores

Dicen las "malas" lenguas que, cuando Colón y/o los conquistadores españoles llegaron a América, deslumbraron a los nativos (de culturas un poco más primitivas) con espejitos de colores. Los ofrecían como si tuvieran un valor incalculable a cambio de oro, plata y cuanta cosa de verdadero valor encontraran en su camino.

Esta historia, real o no, fue posible debido a la falta de conocimientos de los nativos.

Hoy las cosas no son muy diferentes, lo que mata es la ignorancia, no es la humedad.

Así, hay sectas, pseudos-religiones y hábiles líderes de la mercadotecnia, inescrupulosos todos, que lucran con la necesidad de la gente, con su dolor, con su desesperación. Y ofrecen soluciones mágicas porque saben que un alma en pena, con una auténtica y desesperada necesidad de hallar una solución rápida, pagará el precio que sea para poder ingresar al privilegiado mundo de quienes compran espejitos de colores.

Así surgen "iglesias", a las que sus fieles aportan su diezmo sin sospechar que el fundador de la misma construyó una mansión (digna de un jeque árabe) con los ingresos de quienes - de buena fe- intentan dejar de sufrir de una buena vez.

Otro caso curioso es de los expertos en el impacto masivo de los comerciales de TV, que no dudan a la hora de plagiar algunas ideas de los gurús de autoayuda y lanzan al mercado un producto que le promete al consumidor que conseguirá todo aquello que desea con sólo visualizarlo.

Así, lo que en algún momento estuvo "de moda", vale decir, analizarse, comprometerse con un cambio personal profundo, mirar(se) hacia adentro, etc., hoy ha sido reemplazado por una moda más dinámica y “facilista” que el tedioso psicoanálisis de antaño o las psicoterapias breves más modernas.

¿Para qué perder el tiempo estudiándonos o intentando comprender nuestra psiquis y nuestras emociones cuando tenemos soluciones mágicas al alcance de la mano?

Aparentemente, las terapias están "demodé". Además, hacer terapia o ponerse a estudiar un poco acerca de algún tema de psicología en particular requiere mucho esfuerzo, mucho trabajo. Trabajo de verdad. Trabajo que implica reconciliarse con el lado bueno y el no tan bueno que cada uno de nosotros lleva adentro.

En un mundo más que superficial, ¿quién quiere perder el tiempo analizándose cuando la solución radica en elevar las plegarias al señor universal - previo pago del diezmo correspondiente - o con visualizar simplemente que estamos rodeados de oro y prosperidad hasta que nuestros deseos se materialicen solos?

La vida no es fácil, no suele ser color de rosa. En los países occidentales (al menos en algunos) tenemos opciones, en otros países o culturas no las hay.

Pero en el mundo facilista e ingenuo de hoy, ser realista es mala palabra, ser realista y tener sentido común equivale a ser pesimista. Lamentablemente, bajo esa bandera facilista, ganan los más astutos, los más inescrupulosos, aquellos que no tienen ningún problema en lucrar a costa de dolor ajeno, del sufrimiento del prójimo o de las necesidades de los demás.

Civilización y barbarie se han fusionado. Se ha desdibujado el rol espiritual de las filosofías espirituales y se han tergiversado los valores de las religiones puras. El engaño adrede es moneda corriente. Siempre que haya un mercado ávido de consumir espejitos de colores, habrá quienes los fabriquen y los vendan a buen precio. Los compradores agradecidos, eligen el autoengaño como una forma rápida de "solucionar" sus problemas.

Me gustaría saber qué piensan un padre o una madre jóvenes que acaban de perder a su pequeño hijo de sólo dos años, luego de un terrible accidente.

¿Qué se les dice en ese caso? ¿Se les dice que si tocan una piedra sagrada y aportan una ofrenda en efectivo dejarán de sufrir por esa pérdida irreparable ¿O se les dice que si visualizan a su hijo, lo atraerán de nuevo a la vida?

Yo me pregunto, ¿tan mal está la gente que tiene esa imperiosa necesidad de comprar espejitos de colores superficiales y usarlos para solucionar cualquier problema? ¿Hubo alguna fuga de neuronas masiva y nadie se dio cuenta?

Honestamente, daría todo lo que tengo (muchos años de diezmos) si pudiera atraer comida con sólo visualizarla para alimentar a todos los niños que mueren de hambre en el mundo, cada minuto. Tristemente, esto no es posible. La realidad es una sola. Los espejitos de colores son sólo eso: espejitos de colores, no son una solución mágica.

El mundo es mucho más grande que eso. Mucha gente sufre. Muchos niños y ancianos mueren de hambre cada día, y me juego la cabeza que lo único que pasa por su mente -constantemente- es la vívida imagen de un plato de comida.

Pero bueno, vaya uno a saber... A lo mejor no lo visualizaron con suficiente fuerza o - como decía Olmedo –
“Si no me tienen fe...”

sábado, 8 de agosto de 2009

Apertura Mental


Apertura Mental


Nuestro grado de apertura mental depende de muchos factores. Podemos definir la apertura mental como la disposición personal a aceptar ideas (propias o ajenas) de una manera flexible, lo que implica, en cierta medida, aceptar que hay opiniones y puntos de vista diferentes y que no por eso, son “correctos” o “incorrectos”.

Nuestra predisposición a aceptar ideas y opiniones diferentes, es decir nuestro grado de apertura mental, está vinculado a nuestros valores personales, nuestras tradiciones y costumbres familiares, nuestras pautas culturales y nuestras decisiones personales.

Así, una persona que haya crecido en un ambiente o entorno más estricto o conservador, quizás no esté de acuerdo con ideas más liberales, o quizás no esté de acuerdo con la estructura dentro de la cuál se crió. Las personas tenemos diferentes experiencias de vida, nacemos y nos criamos en diferentes culturas, somos educados de diferentes maneras y no siempre compartimos las mismas opiniones.

Cuando estamos frente a una situación en la que no nos sentimos cómodos, es posible que nuestro grado de apertura mental se vea afectado por nuestros valores personales. El hecho de que nuestra apertura mental no sea “absoluta” y esté “limitada” no es algo "malo" o “bueno”. Es algo real, que sucede de manera inconsciente y espontánea. Lo importante es darnos cuenta en qué medida se ve afectada nuestra apertura mental.

Por ejemplo, si yo soy una persona que crecí en una familia que no veía el “juego” con buenos ojos., es muy posible que yo no sea muy tolerante con personas que tengan una afición al juego (por ejemplo: jugar a las cartas apostando dinero). Si soy una persona que crecí en una sociedad dónde se considera una falta de respeto saludar a alguien estrechando su mano, Quizás evite todo tipo de contacto físico con otras personas porque, según mis pautas culturales, eso no es respetuoso.

Al considerar el grado de apertura mental a través del cuál juzgamos a los demás, o incluso, emitimos juicios de valor sobre nosotros mismos, debemos tener en cuenta todos estos factores que afectan nuestro grado de apertura mental y que ocurren espontáneamente.

Conforme vamos tomando conciencia de los factores que influyen sobre nuestra apertura mental, comenzamos a comprender mejor cómo funciona nuestro criterio. De esta manera, podemos usar esta percepción de los factores como herramientas que nos permitirán modificar o conservar nuestras propias ideas, nuestras opiniones, nuestros juicios de valor o nuestro criterio.

No necesariamente cambiaremos de opinión al tomar conciencia de los factores que influyen sobre nuestro grado de apertura mental. Pero sí tendremos una mayor comprensión acerca de cómo pensamos y por qué pensamos de una determinada manera. Y como resultado, esto nos dará un mayor control sobre nuestra flexibilidad mental y nuestra capacidad para aceptar ideas, criterios y opiniones diferentes de los nuestros.

Seremos más conscientes de cuán dueños somos de nuestras ideas y de nuestro grado de apertura mental.

domingo, 2 de agosto de 2009

Cambios Profundos



Cambios Profundos

En nuestras vidas se producen diferentes tipos de cambios. Hay cambios drásticos, hay cambios sutiles, hay cambios lentos, cambios súbitos, cambios externos, cambios internos, distintos tipos de cambios, con distintos resultados, y distintos impactos y grados de compromiso.

Muchas veces sentimos que necesitamos un cambio. Queremos cambiar algo, alguna conducta, algún hábito. Algunas veces, sabemos qué es lo que debemos modificar a fin de lograr que ese cambio sea permanente y, otras veces, no tenemos muy claro con qué herramientas debemos contar para que el cambio se produzca.

Por lo general, los cambios más profundos se producen - o comienzan a producir - cuando estamos absolutamente convencidos de que realmente deseamos realizar ese cambio. Por el contrario, cuando tenemos algunas dudas al respecto, o no estamos del todo convencidos de que ese cambio es lo que en realidad queremos, entonces es difícil que se produzca. Además, a veces cambiamos de adentro hacia fuera, otras veces comenzamos por cambios superficiales o externos para ayudarnos a cambiar por dentro. Cada persona desarrolla sus propios métodos de cambio y cada método es único y estará diseñado para responder a las necesidades de cada uno.

Por ejemplo, alguien que desea dejar de fumar, puede hacerlo paulatinamente, o bien, hacerlo abruptamente. Lo mismo ocurre con alguien que desea perder peso, quizás comience a ingerir cantidades menores de comida o bien, haga una dieta sumamente estricta y restringida. Lo cierto es que nuestro cuerpo y nuestra mente responden y se adaptan de distinta manera a estos métodos diferentes. Quizás, un mismo método o técnica no le dé el mismo resultado a dos personas distintas, aunque con características similares.

Hay un componente emocional vinculado a los cambios y a los hábitos, pero también hay un componente físico u orgánico que afecta en cierta medida cómo funcionamos. Cuando no logramos producir un cambio, muchas personas creen que es debido a un bloqueo emocional, pero a veces, se trata simplemente de un problema de salud físico, en lugar de emocional.

Los componentes emocionales y físicos están tan íntimamente ligados en determinados aspectos, que resulta difícil, en algunos casos, determinar cuál componente afecta al otro. Actualmente, se le da tanta relevancia al componente emocional, que relegamos un poco cualquier componente físico u orgánico, avalando una teoría que dice que todo el funcionamiento de nuestro cuerpo está regido por nuestras emociones. Hay casos, en que las personas pueden tener algún problema físico o fisiológico que no tenga nada que ver con el componente emocional. Y esto puede afectar nuestra capacidad de producir determinados cambios.

Por esta razón, es importante que a la hora de proponernos lograr un cambio, tengamos en cuenta ambos componentes o aspectos. Si trazamos un plan para perder peso y después de algún tiempo no logramos el objetivo (habiendo cumplido con todos los pasos planificados), entonces es importante indagar con mayor profundidad y averiguar si se trata de un problema emocional (psicológico) o si, quizás, se trata de un problema médico.

Un estrés constante, de un nivel intermedio, pero persiste a lo largo de mucho tiempo, puede producir depresión. Pero ésta no es la única causa de la depresión. La depresión también puede producirse por bajos niveles de serotonina (un neurotransmisor cerebral). Si bien es cierto que el estrés persistente también causa bajos niveles de serotonina, llevando así a una depresión constante, pueden existir causas físicas que hagan que el cerebro no produzca suficiente serotonina.

Cuando centramos toda nuestra atención en los problemas emocionales, estamos cerrando una puerta importante. Estamos descartando cualquier problema físico que, quizás, sea lo que nos impide lograr un cambio.

En otras ocasiones, hay cambios que hemos intentado lograrlos durante mucho tiempo y comprometiendo mucho esfuerzo, y sin embargo, no lo logramos. Luego, después de un tiempo, cuando ya ni siquiera recordamos que queríamos lograr ese cambio, el cambio se produce casi milagrosamente. En estos casos, es muy posible que el cambio se produzca naturalmente cuando estamos más relajados y sin la exigencia, o auto exigencia, de producir dicho cambio.

A veces, los cambios nos producen ansiedad, angustia, estrés, entre otras emociones, incluso cuando es un cambio que deseamos lograr. Estas son las mismas emociones que experimentamos cuando se produce un cambio externo, que no teníamos planeado (pérdida del empleo, pérdida de un ser querido, cambio de lugar de residencia, etc.) - Y muchas veces, uno de los elementos que más afectan e influyen para que un cambio se produzca o no, es tener tranquilidad. Cuando la calma se restaura en nuestras vidas, hay muchos cambios que comienzan a producirse naturalmente.

Por último, cuando comienza a producirse un cambio importante en nuestras vidas, es esencial tomar conciencia de los factores y aspectos externos e internos que se van modificando para poder acompañar dicho cambio y para poder dejar fluir las emociones que van surgiendo. Cuanta más atención le prestamos a las pequeñas modificaciones que se producen durante un cambio (incluyendo nuestras emociones), más información tenemos para adaptarnos mejor a dicho cambio y sacar el máximo beneficio de él.

Cuanto más nos resistimos a un cambio, por el contrario, más nos cuesta aceptarlo, y hasta nos puede parecer que se trata de un cambio mucho más grande o importante de lo que realmente es. Nosotros tenemos la capacidad de producir cambios (los que dependen de nosotros) y de controlar nuestras emociones a fin de adaptarnos a los cambios de la mejor manera posible.

Cambiar implica dejar algo a lo que estábamos acostumbrados (un hábito, una conducta, una actitud) para dar lugar a algo nuevo. No siempre tenemos la seguridad de que los resultados de un cambio serán los esperados, por eso es importante evaluar las distintas variables que pueden afectar los resultados de cualquier cambio que deseemos producir.

Así, es vital tener el mando sobre los cambios que podemos controlar y que deseamos lograr. También necesitamos ser conscientes del hecho que quizás, pensábamos que ese cambio era lo que en verdad deseábamos, para finalmente comprender que quizás no era así. La flexibilidad con que encaremos un cambio nos permitirá adaptarnos mejor a los resultados.

sábado, 1 de agosto de 2009

Tests de Personalidad


El Club Positivo ha desarrollado una serie de Tests de la Personalidad que incluyen temas como:

¿Tiene la motivación que conduce al éxito?

¿Piensa positivamente?

¿Tiene prácticas de saludables?

¿Es una persona creativa?

¿Qué clase de tímidez tiene?

¿Cómo resiste la tensión?

¿Es usted una persona introvertida o extrovertida?

Y, Test del bien-estar corporal


Para hacer los diferentes tests, haga clic en Club Positivo - Tests de Personalidad

Fuent: Club Positivo (www.clubpositivo.com)

viernes, 31 de julio de 2009

Empatía



Empatía

El término “empatía” significa, principalmente, compasión, condolencia, comprensión, asimilación, etc. Normalmente, lo usamos cuando queremos indicar que somos capaces de ponernos en los zapatos de otra persona y comprender cómo se siente esa persona.

¿Podemos mostrar o sentir empatía, incluso si no hemos tenido una experiencia similar a la de la otra persona? Algunos creen que sí, otros opinan que no. Para algunas personas, sentir empatía es algo natural, porque quizás, son más sensibles a las necesidades emocionales de los demás. Pero, para otras personas, es más difícil llegar a comprender cómo se siente otro ser humano, si no han tenido una experiencia similar.

Personalmente, creo que no hay una respuesta correcta o incorrecta con respecto a si necesitamos haber tenido una experiencia similar a la de otra persona para comprender cabalmente cómo se siente. Creo que el sentir es algo muy personal y que la empatía depende mucho de cómo es cada persona particular. Hay personas que han desarrollado esta habilidad más que otras, por ejemplo.

La percepción de la intensidad de lo que sentimos, también es muy particular. Al respecto, recuerdo que estando en una sala de emergencias y en una situación extremadamente grave, el médico me pidió que clasificara mi dolor en una escala del 1 al 10. A lo que le respondí: “¿Según la escala de quién?”. Debido a que yo tengo un alto nivel de tolerancia al dolor, para mí (según mi escala) ese dolor era de un nivel 5, mientras que para cualquier otra persona, con un nivel de tolerancia al dolor mucho menor, ese mismo dolor sería de un nivel 11. (Nota al margen - La razón por la cuál estaba en la sala de emergencias era porque tenía una peritonitis aguda y me operaron de urgencia, lo cuál salvó mi vida, literalmente).

A veces me pregunto si realmente podemos comprender con exactitud cómo se siente una persona. Según el grado de importancia que tengan las cosas para nosotros, un hecho desafortunado (como la pérdida del empleo, una ruptura sentimental, un desalojo, etc.) puede vivirse con diferentes grados de intensidad, que van a variar de una persona a otra. Si para mí, perder mi empleo es la peor tragedia que me puede ocurrir en la vida, cuando algún amigo o conocido pierda su empleo, yo pensaré que esa persona está terriblemente angustiada o deprimida, y quizás no sea así. Quizás, para esa persona, perder su empleo no es algo que viva como una tragedia. De modo, que podemos sentir empatía (compasión, consideración) pro los demás, pero es difícil precisar el grado o la intensidad de los sentimientos ajenos. Hay muchas variables en juego y por esta razón, es importante tener en cuenta que los sentimientos de cada individuo son muy personales. Podemos tener una idea de cómo se siente, pero nos resultará más difícil acertar con lujo de detalle, cómo se siente esa persona exactamente.

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www.abusoemocional.com @ Mariana Barrancos 2009
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lunes, 27 de julio de 2009

Ayuda Emocional

Ayuda Emocional A Través de la Escucha

A veces, las personas necesitan desahogarse y contar algo que les pasó, algo que sienten profundamente o algo que les ha afectado de una manera particular. Pero no desean compartir esa experiencia con nosotros para que les demos nuestra opinión. No están buscando una respuesta. A veces, sólo necesitan contarlo para sacar afuera sus sentimientos, para liberar tensiones, para poder comprender mejor algo que les ocurrió a través de la repetición.

Suele ocurrir que cuando relatamos algo una y otra vez, vamos como tomando distancia de ese acontecimiento o hecho y lo vamos viendo desde otro lugar, desde un lugar más objetivo. Esto nos permite, de alguna manera, despojarnos un poco de las emociones que venían incluidas en ese hecho y así, nos damos permiso para analizarlo de un modo más racional.

El Dr. Joseph Carver escribió un excelente artículo sobre el Control de la Memoria Emocional en el que menciona cómo algunos veteranos de guerra podían relatar algunos de los horrores que habían vivido durante la guerra, sin mostrar -casi- emociones al respecto. Sus relatos eran fríos y objetivos, como una noticia periodística. Esto se debía a que, con el tiempo y después de tanto contar la misma experiencia, una y otra vez, ya la habían despojado de las emociones fuertes que estaban vinculadas con dicha experiencia.

De igual manera, muchas veces, las personas necesitan hablar reiteradamente sobre un tema determinado, en especial cuando se trata de una experiencia muy movilizadora. Por ejemplo, después de la pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental, un situación de estrés y angustia prolongada, un abuso o maltrato físico o emocional, etc. Hay experiencias de vida que pueden afectarnos mucho, emocionalmente. Por esta razón, es natural que tratemos de comprender qué pasó o de buscar consuelo o contención emocional a través del relato reiterado.

Cuando una persona elige compartir con nosotros una experiencia que impactó su vida y su estado emocional de un modo significativo, no siempre está buscando una respuesta de nuestra parte. Muchas veces, sólo necesitan que uno esté allí para oírlos, para ponerles el hombro, para tomarles la mano, pero sin emitir ningún juicio de valor sobre lo que nos están contando.

El mero hecho de “prestarle la oreja” a alguien, de estar allí cuando un amigo nos necesita, es un acto de ayuda emocional. Cuando una persona tiene necesidad de compartir una experiencia emocional con nosotros, quizás sólo necesita que la escuchemos sin juzgarla, sin darle sugerencias, sin inferir que nosotros creemos que lo que hizo está bien o mal, etc. Escuchar a otra persona sin dar nuestra opinión, sin emitir un juicio, sin dar sugerencias, es algo que tiene mucho valor - en especial para las personas que sólo necesitan a alguien que las escuche cuando desean hablar.

Al escuchar de este modo, nos abrimos y nos volvemos receptores de los sentimientos y las emociones ajenas, nos abrimos a las experiencias de los demás, nos damos la posibilidad de aprender a oír a otras personas sin juzgarlas. Este tipo de ayuda emocional puede ser muy valiosa, y en algunos casos, puede ser el único tipo de ayuda que brinde una contención emocional eficaz.

viernes, 24 de julio de 2009

Proyección Emocional

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¿Cuáles son algunas de las causas del abuso emocional?

Muchas veces puede ser un problema de salud mental (algún trastorno de la personalidad) otras veces es simple "maldad"; también puede deberse a la frustración, que suele generar ira; pero otras veces la causa pueden ser emociones y sentimientos no poco menos intensos como la envidia, junto a ciertos problemas psicológicos como la proyección. Veamos un poco qué pasa cuando proyectamos en los demás nuestros propios problemas.

Proyectar un problema propio en otra persona significa traspasar imaginariamente un problema que tenemos y que no deseamos ver o aceptar, responsabilizando de ello a otra persona y acusándola de tener nuestro problema.

Así, una persona puede tener un resentimiento importante contra algún sector de la población particular (por ejemplo, la gente joven o la gente adinerada, o la gente famosa) y le resulta doloroso aceptar ese resentimiento como un problema propio. En un intento por liberarse de esa emoción negativa, puede proyectar la misma en otras personas y decir que son esas otras personas quienes están resentidas contra la gente joven, o la gente rica, o la gente exitosa, etc.

Cuando esta necesidad de proyectar los problemas propios en otras personas se fusiona con una emoción tan negativa como la envidia, se produce un episodio de abuso emocional en el cuál la persona que realmente tiene el problema ataca a otra que no lo tiene (la víctima del abuso emocional), proyectando su problema de resentimiento hacia esa otra persona, especialmente si esa persona (o víctima) tiene alguna cualidad que el abusador envidia.

Para comprenderlo mejor, veamos un ejemplo sencillo:

  • Ana siente mucho resentimiento contra las mujeres bonitas.

  • Pedro es un ejecutivo muy exitoso y admirado por muchas mujeres, y además es un excelente líder.

  • Ana ataca a Pedro diciendo que él es un seductor que sólo le interesa que las mujeres le admiren, pero en realidad no valora a las mujeres y las ve como adornos bonitos.


Aquí podemos ver claramente cómo Ana ha proyectado su resentimiento contra las mujeres bellas, atacando a un hombre de éxito que es considerado un líder en su comunidad. El ataque de Ana a Pedro, además de recurrir al uso de una falacia muy conocida (como la falacia ad hóminem) es un claro ejemplo de abuso emocional.

Ana proyecta su resentimiento hacia las mujeres bellas en Pedro (quién en realidad, no tiene ningún resentimiento contra las mujeres bonitas), pero -no obstante- Ana lo ataca y lo acusa de tener ese tipo de resentimientos, además en su afán por descalificar a Pedro, puede llegar a cuestionar el liderazgo o la capacidad profesional de Pedro.

Las personas con una autoestima saludable, que no tienen problemas con sus sentimientos y emociones, no necesitan agredir ni atacar a nadie. No necesitan proyectar sus propios problemas en los demás. Las personas emocionalmente saludables pueden debatir sin atacar ni descalificar a otras personas. Preste atención a los problemas subyacentes de las personas que proyectan sus frustraciones, resentimientos y sentimientos negativos en otras personas.

• Recuerde: Normalmente, el que "grita más fuerte", no suele ser quién tiene la razón.

miércoles, 22 de julio de 2009

Personas Descartables


En su artículo "Personas con Trastornos de la Personalidad", el Dr. Joseph Carver analiza algunas de las características típicas de las personas manipuladoras que destruyen las relaciones con otras personas.

Entre estas características encontramos las "emociones superficiales". Al respecto, el Dr. Carver nos explica lo siguiente:

  • Emociones superficiales: Las personas saludables siempre se sorprenden y quedan perplejas ante el hecho de que una persona con un trastorno de la personalidad es capaz de desvincularse de una pareja rápidamente, continuar con su vida y mostrar muy pocas emociones, como el remordimiento o la angustia. Una persona con un trastorno de la personalidad puede hallar otra pareja inmediatamente después de una ruptura, generalmente, a los pocos días de la ruptura. Estas mismas personas también pueden desvincularse rápidamente de su familia y sus hijos. Pueden enfadarse con sus padres y no comunicarse con ellos durante años. Una persona con un trastorno de la personalidad puede abandonar a sus hijos, culpando al mismo tiempo a su cónyuge o pareja de su falta de apoyo e interés. Su capacidad de comportarse de esta manera se relaciona con las “emociones superficiales”. La mejor manera de pensar en las emociones superficiales es la de compararlas con tener un automóvil aceptable, por valor de U$D300.00 (192 euros). Usted ha realizado una inversión pequeña en el automóvil y mientras éste funcione bien, usted no tendrá quejas. Usted se toma el trabajo de mantener el vehículo, siempre que los gastos de mantenimiento sean bajos. Si se vuelve caro mantenerlo, debido a problemas mecánicos, es más económico abandonarlo y comprar otro automóvil de U$D300.00, que funcione bien. Así, si recorre una larga distancia, decidirá dejarlo atrás porque llevarlo consigo le resultará más costoso. Una persona con un trastorno de la personalidad tiene emociones superficiales y, con frecuencia, ve a las personas que le rodean como automóviles de U$D300.00. Su inversión emocional en los demás es mínima. Si el padre es muy problemático, rápidamente le deja de lado. Si los padres critican su conducta, entonces finalizan su relación con ellos… hasta que necesite algo.

Las personas manipuladoras, normalmente sufren de algún trastorno de la personalidad como el Trastorno de la Personalidad Narcisista o el Trastorno de la Personalidad Histriónica o el Trastorno de la Personalidad Antisocial.

Para estos manipuladores, las personas no son más que "material descartable". Los abusadores exhiben un fuerte egocentrismo. El mundo gira en torno a sus propias necesidades y los sentimientos y las necesidades ajenas no son importantes.

Cuando establezca una nueva relación, observe si usted "recibe" en la misma medida en que "da". Las relaciones saludables se basan en un intercambio saludable y equitativo, en el que las personas dan, reciben y contribuyen a la relación, en igual medida. Si usted observa un desequilibrio y nota que siempre da mucho más de lo que recibe o que sus sentimientos y sus necesidades no son tenidos en cuenta o respetados, tómelo como un signo de alerta y continúe observando para poder tomar una decisión bien fundada.

Esto no sólo se aplica a las relaciones personales, sino también a las relaciones laborales, educativas, sociales, etc. Recuerde que usted vale tanto como los demás, no vale menos. No tiene obligación de acceder a los caprichos ajenos. No se convierta en material descartable. Comience a tomar las riendas de su vida y valórese más. Usted lo merece.

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@ Mariana Barrancos 2009
Abusoemocional.com
MarianaBarrancos.com